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2 Marzo 2012
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la história de Ann

Esta es una historia de ilusión y de amor... Una historia mágica y sencilla. Delicada y profunda. Una historia que regala un precioso e inmenso mensaje. Un regalo de esperanza y deseos. Miles de sonrrisas y ganas por seguir siendo como somos, de seguir buscando, de no cansarnos en cada uno de nuestros pasos...y mucho más...
No hay nada que detenga nuestros sueños . Gracias, Ann, por recordárnoslo y por dejarme compartir vuestra-nuestra historia...



THE SKY IS THE LIMIT

En octubre de 2010 empecé a dar clases a un grupo de personas extraordinarias. Todos eran muy diferentes entre sí pero tenían en común la búsqueda de la felicidad y la plenitud en sus vidas.

Como ejercicio de aprender a escuchar en inglés les contaba historias de coincidencias y les expliqué la teoría de la ley de la atracción. Les conté lo importante que es tener sueños, creer en los milagros y nunca perder la fe en la vida, ni siquiera cuando te dicen que sólo te quedan unas semanas de vida.

Valentín, normalmente un muchacho callado y reservado, dijo que su hermano Antonio había sido diagnosticado con cáncer terminal. Le dije que nadie, ni el mejor de los médicos, podía predecir la muerte de nadie y que mientras respiremos tenemos que disfrutar al máximo de cada aliento de nuestra vida.
Nos contó Valentín que su hermano era muy optimista, algo que siempre ayuda. A lo largo del curso la salud de Antonio se fue manteniendo estable. Incluso dejó de tomar las pastillas de morfina porque se sentía mejor.

A David, el corredor de maratón de la clase, le fue difícil al principio seguir mis historias pero no se dio por vencido y no se perdió ni una sola clase. Su comprensión del inglés y su expresión verbal mejoraron tanto en esos pocos meses que apenas me lo puedo creer yo.
Acostumbrado a ‘chocar contra el muro de los 30 km’ al correr una maratón, no tenía miedo de los obstáculos que se presentaban en su camino. Empezó a experimentar coincidencias por todas partes y esta historia es el resultado de una de ellas.

Antes de seguir escribiendo quiero decirles que si hablo de la importancia de disfrutar de cada momento en la vida, es porque un día me dijeron que sólo me quedaban 3 semanas para disfrutar de ella. Esto fue en el 2004. A finales de 2005, mi hijo Lucas fue diagnosticado con leucemia. Después de dos años de quimioterapia, los médicos nos dijeron que su cuerpo tendría que volver a funcionar sin ayuda de la medicina y que el 2008 sería el año de una posible recaída. Sólo pensar en tener que vivir con semejante espada de Damocles por encima de nuestras cabezas me hacia temblar de miedo. Cada vez que Lucas tenía el más mínimo dolor de cabeza, mi marido y yo salíamos corriendo hacia el hospital.
A fin de no pensar en la enfermedad de Lucas, me puse a pintar piedras y más adelante a venderlas, pero cómo surgió esto es otra historia...
David dijo que estaba harto de correr y que le hacia falta un reto. Un día compró tres de mis piedras con el mensaje “The sky is the limit” (El cielo es el límite). Explicó en clase que los escaladores establecen un relación muy especial con las montañas y que, cuando alcanzan la cima, hacen un deseo. Algunos picos de montaña hasta tienen un buzón en el cual la gente puede depositar sus deseos. A David le parecía injusto hacia las montañas ya que la gente les pide que sus sueños se cumplan sin dar nada a cambio. Decidió que dejaría las tres piedras en las cimas de tres montañas altas para así convertir la tradición de pedir en dar.

La idea le llenó de energía. Escaló el Monte Perdido, la tercera montaña más alta de los Pirineos. Desafortunadamente las condiciones meteorológicas adversas aquel día no le permitieron llegar hasta la cima, así que dejó la primera piedra en el punto más alto que logró alcanzar, cerca de la cima.

En abril de 2011 David recibió un libro escrito por Kilian Jornet, el campeón del mundo de ‘sky running’, un deporte que consiste en correr en montañas que tienen una altitud superior a 2000 m.
Después de leer el libro, David le mandó un correo electrónico a Kilian para ver si sería tan amble de hacerle un pequeño favor…dejar la segunda piedra en la cima de una montaña.

Durante el curso todos nos intercambiamos las direcciones de mail para montar una red de buenas vibraciones. Cualquier cosa positiva que merecía la pena ser compartida se mandaba.

Mientras esperaba la respuesta de Kilian, David decidió asistir a una conferencia titulada “Aprendizaje en las empresas: el reto de subir montañas y cruzar desiertos”. Su empresa se enfrentaba a varios problemas y las similitudes entre escalar una montaña y dirigir una empresa le llamarón la atención. La invitación para la conferencia se la había mandado Valentín.

Uno de los ponentes de la conferencia habló del libro que acababa de publicar titulado “La Cumbre Infinita”. Mencionó que había escalado el K2, la segunda montaña más alta de la tierra después del Everest. Para la sorpresa de David, el hombre en cuestión era Valentín Giró, un conocido escalador que participó en la expedición que escaló el K2 en el año 2004. Manel de la Mata, uno de sus compañeros escaladores, murió en aquella expedición. Valentín Giró aprendió de él lo que llegaría a ser su lección de vida más importante: ”Lo que importa es el camino, no (sólo) el destino”.

Después de la conferencia, David, quien llevaba encima la piedra que quería entregar a Kilian Jornet, se acercó a Valentín con una idea en mente…
Su encuentro resultó en la siguiente nota dedicada a mi familia por el autor de “La Cumbre Infinita”, el libro que David me regaló después de asistir a la conferencia.

“Lucas, Claudio y Ann
Les prometo que dejaré esta piedra en la cima de una montaña muy alta.
Con mucho cariño y mucha admiración
Valentín Giró”

A principios de junio de este año David quedó con el manager de Kilian Jornet y tras explicarle la historia, David le dio la última de las 3 piedras.

En julio, Kilian se puso en contacto con David para decir que después de escalar varias cimas poco inspiradoras, dejó la piedra en la cima de ‘La Jonction’ en los Alpes franceses, una montaña que, según él, transmite mucha fuerza y belleza.

El último día de agosto recibí un correo electrónico de David. Se trataba de una foto en el blog de una chica llamada Amara. Resulta ser la chica que encontró la piedra que David había dejado en el Monte perdido. ¡Colgó la foto de la piedra en su blog!

A mediados de septiembre me esperó otra sorpresa: una hermosa foto de Valentín Giró sosteniendo la tercera piedra…en los Andes!

Ayer me contactó Valentín, mi alumno. Antonio sigue estable. Ésta es la mejor de todas las sorpresas.

Realmente, el cielo es el límite.

Ann