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6 Setembre 2008
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ultra de emociones

Después de una semana de la más grande machacada que uno se puede imaginar, las piernas parece que vuelven bajo mi tronco y las neuronas perdidas por la Vallée van poco a poco volviendo a casa…

El Tour del Mont Blanc es una carrera que se puede contar con muchas cifras, 167km, 9400 metros, 2300 participantes, 20h56’…pero para mí queda una carrera que se puede explicar con un millón de emociones. La dureza de la prueba deja que tu celebro asimile lo que ha pasado mientras tu cuerpo vuelve en sí. Solo dos momentos que ponen los pelos de punta pueden resumir esta carre

ra: la gente llorando en la salida, bajo el sonido de 1492, Chamonix a reventar… y unas horas más tarde, en la misma plaza, la gente volviendo a sacar las lagrimas, solo los “finichers” saben la inmensa alegría de decirse, lo he conseguido.

Para mí era una experiencia nueva, que si bien preparada, me ha sorprendido en gran magnitud.

Quisiera agradecer en primer término a la organización el ofrecernos una carrera como esta, con una infraestructura impresionante, aunque no podría ser sin la energía que le ponen los miles?¿ de voluntarios que pasan días en lo largo del recorrido.

Quisiera agradecer especialmente el apoyo y ánimos que recibí de V. Delebarre y N. Mermoud en la Tête aux Vents que me hicieron seguir adelante después de una creo que infortunada llamada. También quiero agradecer el apoyo de todos los aficionados que fueron a animar, todos los españoles y Catalans que me dieron ánimos y a mis amigos de esquí, Thierry Bochet y su hijo, a la familia Troillet al completo (Florent fue mi compañero en la Pierra) a Greg Gachet…

Asimismo este UTMB no hubiera sido posible sin el apoyo de muchísima gente como mi familia, mi padre, mis entrenadores, Maite, Xavi, Jaques, Alfons…a Jordi Canals, a mis amigos, Pinsi, topo, dani... que me aguantaron desde mayo dándoles el coñazo sobre la vueltecita y en vez de mandarme a… me dijeron que podía.

Gracias a todo el equipo Salomon, Joan, Pau, Gino… que lucharon por la inscripción y para que pudiera ir… a la gente que se pasó dos días sin dormir para que pudiera comer un poco, mis abuelos, Pau, Joan, Sílvia, Elsa, Mireia, Belen, que me dio un beso en les Chapieux que me dio fuerzas para continuar…y a mi madre Núria, a quien dedico mi esfuerzo, ya que estuvo allí, pero también lleva 20 años apoyándome y luchando por este deporte, por su trabajo con los jovenes…

Grácies a tots!!