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16 Gener 2012
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De compras...

Después de unos días bien ajetreados, después de un buen entrenamiento esta mañana en Arinsal, esta tarde hemos bajado a Andorra para comprar cuatro cosas que me faltaban para las próximas carreras (montar unas fijaciones, unos crampones, una sonda y cola para pieles). Ha sido pasar el túnel de la Massana y al entrar a l'Avinguda Meritxell he quedado cegado. Las luces de neón de los supermercados y los paneles publicitarios, los ostentosos aparadores rellenos de material, la gente entrando y saliendo. Imposible de pasearse por allí sin caer en la tentación de comprarse unos vaqueros, unas gafas, unos guantes, una cámara... Le encuentras un uso, te dicen que porqué no tenerlo. Porqué no tenerlo todo.
Me ha hecho pensar en una situación alucinante que viví hace tres días cuando estaba cenando en el hotel de Saalbach (Austria) antes de la Mountain Attack. Una familia rica, muy rica, estaba instalandose en la mesa y al llegar el padre de familia llamó (perdón, gritó) a la camarera, que eso era impresentable, que no era posible que un hotel de su categoría hiciera esto. Que un plato de la mesa estaba situado en una posición distinta del día anterior y exigía un cambio inmediato. Me quedé atónito. Sin comprender como la prepotencia y arrogancia podía vivir en ellos. Sin duda no son los billetes los que nos aprenden la felicidad. Ellos permiten comprar un mundo, una identidad, la imagen de una vida, pero una vida no se puede comprar, se tiene que construir. Como una casa, un día estirados decidimos que queremos vivir allí, allanaremos el terreno con una pala, picaremos las piedras con un pico y untaremos nuestras manos en el cemento para llegar, tiempo después, a entrar por la puerta. Como decía Louis Audobert, ´Por mucho que recorramos el mundo detrás de la belleza, nunca la encontraremos si no la llevamos con nosotros´

He pensado entonces en la frase que había escrito mi antiguo profesor de violoncelo Lluís Claret cuando nos ofreció un concierto en una pequeña iglesia románica el día después de abandonar en Cavalls del Vent. La frase hablaba de la música de Bach: "Nuestro sonido, nuestra voz, es también el testimonio de todas las personas que hemos admirado i querido, que nos han enseñado e influenciado"

Y sobre estos últimos quiero compartir con vosotros algunas voces de las que me han influenciado para construir mi casa:

"Por la mañana todo ha pasado y me encuentro bien; el largo que ayer dejé a medias es una belleza. ¿ Qué ha cambiado ? Es uno de tantos enigmas sin respuesta, como porqué escalas o qué haces aquí" Miriam García

"Recuerda: si llevas material de vivac, vivaquearás..." Yvon Chouinard

"Un ocho mil no sólo te pertenece cuando has vuelta a abajo, mientras tanto tú le perteneces a él" Kurt Diemberger

"Mi corazón permanecerá donde mi cuerpo no podrá volver nunca más" John Forbes

"El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron"
Gaston Rébuffat

"La vida no se define por las veces que respiras, sino por las que te quedas sin aliento"

"Hasta que punto las dificultades son tan extremas que justifican el uso de materiales extremos?" W.Bonatti

"Aquel que solo está preocupado por vivir, olvida fácilmente disfrutar de la vida" Max Stirner

"Las montañas no son justas o injustas" R. Messner

Pero como decía Lluís hablando de Bach, solo deben ser testimonio de nuestras palabras, no nuestra voz, y parafraseando a Krishnamurti "Libertad significa no seguir a nadie... La libertad implica que uno debe tener capacidad para cuestionar, no lo que dice otro, sino a uno mismo. Libertad para escuchar, no solo las palabras, sino el significado de las palabras, no aceptar o negar lo que dice quien las habla. Solo escuchar para descubrir" Y añado, para formar los cimientos de la casa que construyamos.